Tallergrafica3’s Blog

November 23, 2008

“No existe verdadero hombre sin verdadera identidad”

Filed under: Protagonistas — tallergrafica3 @ 10:07 pm
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•A 32 años del Golpe de Estado de 1976, Horacio Pietragalla Corti, nos cuenta el descubrimiento que hace cinco años le cambió la vida para siempre: es hijo de desaparecidos y fue secuestrado cuando era un bebé.

Por Débora Simon

Era un 4 de abril y hacía 15 días que esperaba la noticia de su vida; le costaba dormir, su cabeza no paraba de pensar, de imaginar, de fantasear…por fin suena el teléfono. Cesar atiende y una voz se lo confirma: es hijo de desaparecidos. Cierra los ojos. Miles de pensamientos y emociones lo invaden. En un instante su pasado y su presente se esfumaron, y su nombre pasó al olvido, para ser de ahora en más Horacio Pietragalla Corti.

Horacio nació el 11 de marzo de 1976. Su papá, Horacio Pietragalla, fue asesinado en Córdoba en 1975. A partir de ese día su mamá, Liliana Corti, pasó a la clandestinidad, se mudó de barrio y cambió de nombre. A cinco meses del nacimiento de su hijo la mataron en un operativo efectuado en la casa en que vivían en Villa Adelina el 5 de agosto de 1976.

Horacio estaba en ese lugar y fue secuestrado por los militares.

Fue entregado a la familia que lo crió por el represor Hernán Tetzlaff, quien se apropió de otra hija de desaparecidos, Hilda Victoria Montenegro. “Mi madre del corazón, una mujer que trabajaba como empleada de un teniente coronel, se interesó por mí ya que yo estaba destinado a una pareja, familiar de este sujeto, la cual, arrepentida, dejó atrás tal encargo”

“A partir de la adolescencia empecé a tener dudas. Empecé a tener esa fantasía desde chico intuía que no encajaba en su familia. “Dentro mío había un presentimiento extraño que fue creciendo junto a mí. Siempre busqué un parecido físico con alguien debido a que tengo rasgos y cualidades muy distintas a ellos, nunca encontré una respuesta convincente, aumentando más mi presentimiento”, aseguró. Desde hace mucho tiempo la duda para él no era si era adoptado o no, sino si era o no hijo de desaparecidos.

La cercanía de Tetzlaff, que vivió desde siempre en su mismo edificio, acrecentó sus sospechas. El represor, fue condenado a ocho años de prisión por la apropiación de Montenegro.

-¿Qué era lo que te hacia dudar?

Dudaba porque físicamente no me parecía en nada a mi familia de crianza y porque socialmente me sentía muy distinto.

Sin embargo, lo que más llamaba su atención era la relación de su familia con el militar al que su madre le limpiaba la casa, que además era su padrino. “De chico me preguntaba por qué si teníamos tanta familia, el jefe de mi madre de crianza tenía que ser mi padrino. Era raro”.

Horacio relata su historia con mucha emoción y contagia sus sentimientos; se lo ve muy seguro, con mucha energía. Su casa esta llena de fotos y cuadros en blanco y negro, en la cual se pueden ver a sus padres biológicos.

A los 18 años Horacio se enteró de que la hija de su padrino –el militar- era apropiada. “En ese momento empecé a sospechar más todavía, pero lo que me frenaba era pensar‘¿cómo un militar le va a regalar un bebé a la mujer que limpia´?” confiesa.

Fue en el año 2001 cuando se destapa la verdad. El se estaba por ir a vivir a Brasil con quien hasta el momento era su novia, Magali. “La mujer que me crió vio que yo estaba tan decidido a irme que le dijo a mi novia algo así como que el día que se muera nos íbamos a enterar de una noticia muy fuerte”. Al confirmar que había una verdad oculta, Horacio entró en un dilema: ¿se iba con la duda o se quedaba y averiguaba cuál era el secreto que por tanto tiempo le habían ocultado?

El Gran Día

El primer paso fue ir a una reunión en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) y presentar un certificado de Nacimiento. Allí contó quién era su padrino, cuál era su familia de crianza y planteó todas las dudas que tenía. “Al mes me llamaron para tener una entrevista con la abogada de Abuelas y ella me contó que había muchas denuncias anónimas de mi caso”

El paso a seguir entonces era hacerse un análisis de ADN.

-¿Qué sentiste ese día?Fue un flash porque yo fui con una fantasía y de pronto me encontré con que Abuelas tenía denuncias y sospechaban que yo era hijo de desaparecidos. “No estaba tan loco”, me dije. Y empecé a hacer las cosas lo más rápido posible para saber quién era.

Mientras él hacía esos trámites, su novia vio una foto en la web de Abuelas de Plaza de Mayo (www.abuelas.org.ar). “Es esa que está ahí. Soy yo con mi mamá” -señala Horacio uno de los cuadros en blanco y negro en donde se ve a una mujer con un bebé en brazos- “Esa era mi mamá (…) cuando vi la foto por primera vez note un parecido enorme. No la podía dejar de ver. Me di cuenta de que era la primera vez que veía a alguien parecido a mi en tantos años y eso fue muy fuerte”

horacio1

Efectivamente la mujer de la foto, era su mamá.

El 11 de marzo de 2002 Horacio se enteró de que era hijo de desaparecidos. Tampoco sabía, pero era su cumpleaños.

“El día que confirmé que mis padres eran desaparecidos y asesinados por la Triple A y la última dictadura militar que nos tocó sufrir a todos los argentinos, no fue tan sorprendente para mí, ya que el tiempo, el destino y el presentimiento me fueron preparando para esta noticia”, afirmó el joven.

“Yo recuperé mi identidad un 4 de abril. Ese mismo día llamé a Abuelas y grite por el tubo: “Soy Horacio Pietragalla Corti y voy para allá”, fue lo que dijo cuando llamó a Abuelas apenas supo los resultados de sus análisis de ADN.” y agrega “no me gusta que me digan Cesar, que era mi nombre anterior. Me enorgullece poder llevar el nombre de mi viejo, que desapareció cuando mamá estaba embarazada, que se llamaba Horacio.

De a poco va contando su historia y la emoción y el orgullo invaden el relato constantemente. El hecho de sentirse parecido a alguien, incluso hoy en día le sigue generando sensaciones que dice no poder explicar con palabras.

“Para quienes habían sido compañeros de mi papá y conocían a mi mamá fue un flash ver después de tantos años, un joven con el cuerpo del desaparecido Horacio y la cara de Liliana. Quedaban todos muy sorprendidos. Y es al día de hoy que me siguen diciendo: “movés los brazos como tu papá”

Investigar y buscar la verdad implica también que se inicie un proceso judicial en el que los padres de crianza se vean afectados. Las familias que se apropiaron de los hijos de desaparecidos cometieron delitos como falsificación de documentos, y ocultar a un menor de diez años. Horacio tuvo que tomar una decisión en donde corrían riesgo sus padres de crianza. Cuenta que sentía culpa pero también pensaba que había una familia esperándolo. Sus padres adoptivos fueron detenidos, y liberados a las dos semanas. Igualmente, Horacio se distanció de ellos. “Con el tiempo me fui dando cuenta de su error y de cuán defraudado me sentía. Yo siempre fui sincero, y ellos no. Cambió la relación. Puedo ir y hablar, pero si pienso en mi mamá y en mi papá pienso en Liliana y en Horacio”

Indudablemente ocurrió una tragedia. Nuestra historia delata un período terrible en el que muchos chicos como Horacio fueron apropiados por los militares y entregados a otras familias. Chicos que vivieron sus infancias entre juguetes y mentiras y que más tarde fueron adolescentes quienes entremezclaban la rebeldía con las dudas. Ahora son adultos, y tienen alrededor de 30 años. Son más de 400 los que todavía viven en la mentira.

“Hace dos años soy otra persona. Me siento mucho más seguro. El hecho de saber la verdad y haber cerrado un montón de preguntas inconclusas se refleja en mi personalidad. A la vez siento que volví a la adolescencia, a tener que volver a armar todo, a decidir nuevamente qué voy a hacer en mi futuro”

Hoy es felicidad y seguridad, atrás quedaron las dudas, la culpa y las mentiras. Horacio afirma que en el futuro se ve formando una familia contándole orgulloso a sus hijos quiénes fueron sus abuelos y asegurándose de que no habrá más engaños en las próximas generaciones.

“Lo hago por el pibe que pueda estar leyendo, que es un pibe grande, como yo. Le digo que no lo dude, esto se siente adentro”.

Horacio cuenta su historia, cree que es la mejor manera que tiene hoy de ayudar, y quién sabe tal vez alguno de esos 400 chicos, esté leyendo hoy esta nota…


*”El primer hijo de aparecidos” Tres meses después de encontrar su identidad, Horacio encontró los restos de sus padres. A su papá lo hallaron en una excavación en Córdoba y los restos de su madre estaban identificados. Este es el primer caso en que un hijo de desaparecidos puede enterrar los restos de su madre y de su padre.

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